Como todo alumno, y considero que como toda persona en general que se enfrenta a una nueva experiencia, estaba muy ansiosa y nerviosa por iniciar mi primer día de trabajo. Era una nueva escuela, nuevos compañeros de trabajo, nuevo ambiente, pero sobre todo, nuevos alumnos.
Una de las prefectas me llevó al salón de clases con el primer grupo con el que trabajaría y me presentó con ellos. Como es normal, la primera sesión de clases hice una dinámica para conocer a los alumnos. Expliqué la dinámica de trabajo, los criterios de evaluación y se establecieron acuerdos de clase.
Sin embargo, las experiencias que quiero compartir con ustedes son referentes a un grupo en específico, el grupo de 1°C. Parecía ser el grupo más motivado, más educado con más agrado por la materia. Realicé un pequeño truco de "magia" con las cartas binarias, "adivinando" un número que ellos pensaran; la dinámica resultó todo un éxito y los alumnos estaban totalmente entusiasmados, preguntándose cómo lo había hecho. Así fue mi inicio con el grupo de 1°C, sin embargo pronto identifiqué focos rojos que estaban surgiendo en el mismo.

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